El domingo fui a la casa de Megan para charlar y beber un poco té con su señora. ¡Que loca es ella, pero me encantaba! Al principio cuando llegué en España, la gente me parecía tan borde. Con más tiempo aqui, he aumentado mi evaluación de este tipo de vida. No tienen dudas de decir que una persona es gorda, fea, bonita, flaca, blanca, o negra. La connotación no significa que esas cosas son malas o buenas. La señora de Megan no tenía problemas de decir que uno de sus hijos es feo, y que me parece como soy de Cordova porque de mi pelo y mi pecho. No tenía dudas tampoco, como mis compañeros de piso, de contar chistes groseros o de dar aviso contra los hombres aquí y los ETS (aunque es evidente que eso no sería un problema para mi). Además, la gente se supone que una persona va a "pasar el sal" o abre una puerta por una otra, pues no es necesario a decir "por favor" y "gracias" para todo. También cuando estaba enferma, los amigos de mi compañero de piso me dijeron inmediatamente que parecía muy fea. (Hablé con Raúl, que es originariamente de Argentina, de este tema y me dijo que la palabra "honesta" significa la misma cosa que la palabra "cruel"... Claro que no estoy de acuerdo pero entiendo lo que quería decir). En los EEUU, quiza que me tome ofensa a este tipo de conversación pero aquí estoy acostumbrada a esta manera de hablar y, para decir la verdad, me gusta mucho que no necesitamos ser "políticamente correcto" y podemos decir lo que pensamos.

Es evidente que, poco a poco, te estás integrando y comprendiendo la cultura. Enhora buena.
Lo de ser "políticamente incorrectos" no es bueno ni malo, solo diferente. Nos gusta que lo veas así y te adaptes.
El uso del adjetivo "borde" denota un conocimiento ya avanzado del lenguaje coloquial. ¡Enhorabuena!
A mí me sucede una cosa curiosa: últimamente siento rechazo o sospecha ante ciertas expresiones o actitudes políticamente incorrectas. Las fronteras de la corrección en España son borrosas y en alguna ocasión esta circunstancia puede servir para camuflar u ocultar una intención de herir o infravalorar a otras personas. Pero, por lo general, es simplemente naturalidad a la hora de hablar.
Al principio de llegar a España esa honestidad cruel me chocaba un poco también, en los países latinoamericanos somos más sutiles. Por ejemplo, eso que te digan que tienes mala cara cuando estás enfermo o cansado, es un poco brutal ¿no? Encima de que estás mal te dicen que te ves mal, como para levantarte el ánimo. Pero ahora que me he acostumbrado lo agradezco porque me doy cuenta que cuando me dicen que me veo bien o que estoy guapa es también honesto y dicho de corazón, no porque me estén haciendo la pelota.
Lena